El exhaustivo plan de seguridad contra el terrorismo impulsado por el Gobierno estadounidense causa desconcierto entre la población, que ve cómo ha perdido intimidad y anonimato.
Más de una década después de la muerte de casi 3.000 personas en los atentados del 11-S los estadounidenses no pierden aún la sensación de cierta preocupación al salir a la calle. Pero no se trataría de temor ante un nuevo ataque, sino más bien preocupación por las medidas tomadas para prevenir estas agre...
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