
(CNN) — Era una mañana de primavera normal para Anna Kaye MacLean. Su hermana de siete años, Arianna, se quedó a dormir en su casa la noche anterior y parecía haberse levantado de buen humor, lo que no siempre ocurre con un niño que tiene autismo.
Después de verificar que el humor de Arianna era lo suficientemente estable como para pasar un día de actividades divertidas fuera de casa, MacLean y su esposo decidieron llevar a Arianna a comer y después a visitar al Conejito de Pascua. ...
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